domingo, 28 de octubre de 2012

L´ayalga en Valladolid. Viviendo Universidad. Bienvenidos.

"Asumiremos los riesgos. Lo que siempre ha sido no siempre será,  necesariamente, para siempre"
Roberto Goizueta

La vida es una peonza que cae al suelo sin mirar en qué lugar deja reposar su canto, le regala la decisión al azar. Yo soy esa peonza que gira y camina, y avanza, y vuelve, y cae, y vuelve a girar.

En una de esas metabolés de la vida, mientras yo era una afortunada estudiante de bachiller que cursaba la modalidad de Direccion Escénica, Música y Danza pensando en prepararme la PAU (prueba de acceso a la universidad) y la prueba de acceso a la ESAD de Asturias para estudiar Dirección Escénica y Dramaturgia, y si, probablemente en el futuro vivir debajo de un puente o malvender mis obras por un plato de caldo, se anunció que la especialidad de Dirección Escénica y Dramaturgia sería eliminada de la Escuela superior.   No pasa nada, es mi especial suerte la que me regala anecdotas que contar y cosas que descubrir.

Asi pues y tras haber comunicado la amarga noticia en casa, una manifestación, etc... comenzó la busqueda de una Nueva  Escuela Superior de Arte Dramático. Galicia fue la opción principal y la que más me gustaba, después Valladolid, Málaga, Extremadura, Sevilla y Madrid. (Igual es irónico, pero mi segunda opción no me gustaba nada en su momento). No se si por ironía o por sarcasmo vine a parar a Valladolid.

Asturias

Castilla

Deje mi tierra, mi familia, mis amigos, incluso un amor y mi menoría de edad, y pase de ver verdes montes y cielos grises a ver cielos azules y ningún monte.  Dicen que cuanto más lejos estas de Asturias más asturianu te sientes, quizás sea por eso por lo que la nostalgia es tan intensa y quizás por eso ese afan de buscar las similitudes con la tierra.

Por eso les Ayalgues: porque son haditas que habitan los bosques asturianos guardando los tesoros, o también mujeres hechizadas que habitan en cuevas, simas o castillos custodiados por un terrible cuelebre. Este hechizo les permite hablar con los animales y entenderse con la naturaleza.  Si algún hombre es capaz de vencer al cuelebre romperá el hechizo. Entonces la ayalga se vuelve humana nuevamente y le entregará el tesoro a su salvador y se casará con él.



Mi tesoro en este caso no está bajo tierra, son mis lacitos de seda y lino que me unen a mi familia, a mis amigos, etc...Mi cuelebre quizás sea la distancia. El problema esque quién quiere escuchar a un mundo que grita, que miente, que insulta pudiendo escuchar a la naturaleza...










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